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Retenciones Agrícolas: El premio a la productividad. |
"El agro de hace
quince años ha crecido y mejorado sus procedimientos de una
manera tan abismal que nuestro gobierno de turno tiene que
detenerlo con retenciones" sostiene la autora, desde Villa
María, Córdoba.
Quienes hemos nacido y crecido
en el campo o estemos vinculados a él, entendemos de manera
diferente el amor por nuestra tierra. Por boca de nuestros
padres y abuelos hemos aprendido a quererla, respetarla y a
darle un valor que a veces no se mide con dinero.
El gringo, que hace apenas
unos años era muchas veces motivo de risas y cargadas,
algunas veces por su aspecto, otras por el carácter que le
fueron moldeando los años de trabajo duro, se ha convertido
hoy en una persona mucho más respetada; posiblemente la
explicación de este fenómeno sea la misma que rige a nuestro
gobierno: ¿quien tiene la plata?.
Por estos días ya hemos
escuchado y leído suficiente a cerca de “nuevos ricos” en el
país, el “boom de la soja”, la globalización, etc.; pero en
el país “del no me acuerdo”, parece que todo eso hubiese
pasado por casualidad y que hoy unos pocos se benefician con
esto; pues bien, nada ocurre por casualidad. Los dividendos
que el productor (e industrias relacionadas) hoy obtienen,
no son solo por una mera cuestión de mercadeo y precios
internacionales sino son el resultado de una silenciosa
transformación que la industria fue realizando a lo largo
del tiempo.
Muchos recuerdan que apenas
poco más de una década atrás, los métodos de labranza, la
capacidad de acopio, logística y tecnología vinculada al
agro eran mucho más ineficientes que ahora, requerían mayor
gasto de combustible, esfuerzo y desgaste del patrimonio
tierra.
Esto tampoco era casualidad;
la mayoría de los productores aprendían las prácticas de
esta empresa familiar por herencia de padres que enseñaban a
sus hijos lo cual hacia que los cambios y adopciones de
tecnologías fuesen demasiado lentos.
Hoy, el agro de hace quince
años ha crecido y mejorado sus procedimientos de una manera
tan abismal que nuestro gobierno de turno tiene que
detenerlo con retenciones, para subvencionar las prácticas
ineficientes de otros sectores de la industria y las suyas
propias, ya que estos no se animaron a cambiar.
La gran transformación del
campo está dada por un inconsciente trabajo en equipo; los
acopiadores expandieron sus plantas, aumentaron su capacidad
de acopio y acondicionamiento, le dieron al productor acceso
a asesoramiento técnico lo cual complementó y potenció esa
enseñanza por herencia y agrego ingeniería a los procesos;
las compañías de seguro ofrecen seguros reales (que pagan) y
ayudan a estabilizar la producción sacándole al productor un
riesgo, la industria nacional provee eficientemente la
maquinaria simple y sofisticada necesaria, empresas de
tecnología y software proveen los dispositivos de control
técnico y administrativo necesarios para optimizar la
producción, los pools de siembra fomentan inversiones
agropecuarias y promueven la competencia y eficiencia en el
rubro.
El productor ha cambiado su
pesada labranza convencional por la “siembra directa” y
hasta las compañías de agroquímicos, que si bien proponen
inexplicables aumentos de sus productos, proveen la cantidad
y calidad necesaria para producir; esto, acompañado por
buenos precios internacionales, puso al sector en la
posición que hoy se encuentra.
Cuando miramos este panorama,
vemos también que poco tuvieron que ver los gobiernos de
turno, ya que lo único que realmente hicieron a favor del
campo fue olvidar esa fantasía del 1 a 1 lo cual permitió un
respiro a todas las Pymes del país y permitió que
productores ahogados pudiesen recuperarse, tal como lo
hicieron las empresas en otros rubros.
Claro que nuestra actual
presidenta tomó esto como una “ayuda al agro cuando iban
llorisqueando a que no le rematen sus campos”,
particularmente considero eso un insulto a mi inteligencia,
y creo que hay una gran diferencia entre “ayudar al agro”,
como se hace en los países de primer mundo, y corregir una
política equivocada.
Esta reforma agraria
encubierta que se titula “retenciones móviles”, es el premio
que el sector recibe por haber sido eficiente y haberse
adaptado a los requerimientos globalizados mientras el resto
dormía. ¿Será que así se premia la productividad aquí?;
¿teniendo a un socio mayoritario llamado “estado” llevándose
el 70% de las ganancias brutas (retenciones + ganancias)?.
Hoy el sector ha reaccionado,
hay que entender que esta política socialista de retenciones
hace mucho más daño al sector que el inconstitucional
porcentaje que le quita. El daño que le produce a
exportadores, corredores y acopiadores es tanto o más grande
que el producido a pequeños y medianos productores. Todo el
dinero movido y/o generado por mecanismos financieros, tales
como el mercado a término, futuro y opciones pierden ahora
su importancia ya que por más que el valor internacional de
la materia prima aumente, la oscilación del mercado interno
será despreciable pues el estado se quedará con el
excedente.
¿Que tendremos que hacer los
productores para ser escuchados? ¿Seguiremos cortando rutas
y tomando medidas que el gobierno siga ignorando?, ¿o será
que tendremos que sembrar y producir la mitad de lo que hoy
hacemos para ser escuchados?, por lo menos así estaremos a
la altura de las otras industrias, ¿y quien sabe?, por ahí
hasta nos dan una subvención.
Estos ataques sistemáticos
contra los sectores productivos agrícolas no son nuevos.
Primero fueron los tamberos, después los productores de
carnes, a los cuales solo le dejaron las migas de una
industria controlada por capitales brasileros y ahora el
premio va para los agricultores. ¿Cuanto tiempo más
necesitará el gobierno para entender la dimensión de los
daños que produce?
Yo no sé realmente si hago los
números con el cabo del lápiz, pero cada vez que leo en el
diario que el gobierno nacional o el de tal o cual provincia
fomenta una industria (como software, etc) dándole
beneficios impositivos, créditos a larguísimo plazo o
subvenciones por empleado me pregunto si a alguien se le
habrá ocurrido que un cuadrado de pampa húmeda de 30x30 kms
inyecta más dinero en el mercado e industrias relacionadas,
que esa empresa subvencionada. Ese cuadrado de tierra
consume U$S 4 millones al año en agroquímicos solamente, ¿o
no?.
Cerrando esta carta al que
lee, y asumiendo que por más que protestemos el gobierno
adjudicará este premio a la productividad a los productores,
me quedan miles de preguntas y dudas, pero sin duda la más
importante es, ¿que harán con el dinero que nos quitan?
¿Habrá que seguir manteniendo el cono urbano bonaerense? ¿o
será que recibiremos escuelas y docentes adecuadamente
formados para que se eduquen a nuestros hijos en el
interior? ¿Habrá mejor infraestructura y rutas decentes para
que no se mate más gente, o seguirá todo como esta?
¿O será usada para que cuando
fallen nuestras cosechas, el gobierno nos pueda dar un
crédito al 3% anual a pagar en 20 años para que podamos
sembrar de nuevo?
No sé si a alguien se le
ocurrió que a 22 muertos por día, en 3 o 4 años se mata más
gente en las rutas actuales solamente, que lo que eliminó la
pasada dictadura. ¿Como se juzgan a los nuevos criminales?
Cuando niños, nuestros pocos
juguetes en el campo, eran tractorcitos o cosas que nos
hacíamos y recuerdo que siempre queríamos ayudar a nuestros
papas, ya sea desyuyando, moviendo bolsas u otras tareas que
nos dejaban realizar. ¿Será que soñábamos ser como ellos?;
¿trabajar y producir en nuestras tierras en paz? ¿Quien
soñaba de chico con un piquete?, ¿o con ser intimado por un
silencioso terrorismo de estado?, ¿o con una carta como
esta? La verdad es que hoy, después de tanta injusticia y
abusos, hasta me olvide de lo que soñaba.
Por:
Michelle Martoglio DNI 22.418.715 - Villa María (Córdoba).
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