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Internet abre un nuevo mundo a comunidades
indígenas de Perú |
Por: Harris Whitbeck
Marakiati Bajo, Perú (CNN). Para ir de Lima, la capital peruana, a la cuna de la civilización indígena Ashaninka, hay que atravesar ríos, lagos y montañas. Las montañas, la cordillera de los Andes, son las más altas del hemisferio.
El cruce más alto en la ruta está a 4.800 metros y luego de pasar por lagos casi congelados en lo alto de la cordillera, comienza un vertiginoso descenso hasta llegar a lo que los peruanos llaman la ceja de selva, el comienzo del Amazonas.
Es allí, en una de las zonas más remotas del Perú, que la tribu de los Ashaninka dio el gigantesco paso hacia la modernidad que cambió sus vidas.
En 1999, los Ashaninka recibieron en donativo una computadora personal y una antena de recepción y transmisión satelital que les permitió conectarse al mundo de la Internet.
"Es una herramienta muy importante que nos va a permitir la investigación", dijo Gerardo Castro, líder comunitario Ashaninka. "Estos jóvenes que tenemos podrán estar en contacto con profesionales", agregó.
Vida nueva
La comunidad entera reconoció de inmediato cómo el uso del Internet podría mejorar sus vidas.
Uno de los chamanes del pueblo dijo que podía publicitar sus servicios curativos, soñando con recibir las visitas de cientos de pacientes de cáncer o sida, que aprovecharían sus conocimientos.
Las mujeres se organizaron en una cooperativa para confeccionar artesanías que pensaban vender en todo el mundo por medio de la red y los jóvenes comenzaron a utilizarla para profundizar sus estudios y conocimientos del mundo exterior.
"Ya los jóvenes no piensan como antes", dijo Victorina Rozas, cuyo hijo de diecinueve años decidió terminar sus estudios antes de casarse y formar una familia.
"Antes, trabajar en la chacra era suficiente pero en cambio ahora ellos quieren tener una profesión y trabajar", añadió.
Un paso más
Pero las esperanzas que nacieron con la llegada de Internet a la comunidad se vieron truncadas cuando los Ashaninka no pudieron seguir pagando el combustible para el generador eléctrico que alimentaba la computadora.
Desde hace un año, la computadora yace apagada en la oficina comunitaria, y a pesar de que la Red Científica Peruana les ha ofrecido apoyo técnico para reestablecer la comunicación con el mundo exterior, los Ashaninka se pasan el día pensando en aquel futuro promisorio que por el momento se ha desvanecido.
"Hay que buscar otros formatos", dijo Cecilia Fernández, de la organización no gubernamental ITDG, que se dedica a difundir información como herramienta para el desarrollo.
"Si bien puedes difundirla con pequeños boletines, periódicos murales, etc. Hace falta un paso más", indicó.
Plan piloto
Ese paso adicional se está tomando en muchas comunidades de la sierra peruana. En los alrededores de Cajamarca, seis poblados aislados forman parte de un plan piloto de ITDG por el cual reciben información mediante CD-ROM y videos.
Los residentes han aprendido a planificar sus cosechas para evitar las heladas que se dan con frecuencia, saben ahora de los precios de sus cultivos en el mercado global y los niños pueden manejar una computadora.
"La información es poder", dijo Sandro Ventura, gerente de proyectos de la Red Científica Peruana, que se inició en 1991 con el objetivo de establecer una red nacional de Internet disponible para todos los peruanos.
"La información es una herramienta clave cuando se convierte en conocimiento, es decir cuando la gente consume información, la aplica y la valida en su vida", añadió.
Perú es uno de los países latinoamericanos donde más se ha desarrollado el uso de Internet y cuenta con más de mil cabinas de acceso público a la red.
El reto ahora es hacer que esas herramientas se puedan aprovechar en aquellos lugares donde hay una falta de infraestructura básica, de forma que cada vez más gente pueda aprovechar la información como herramienta de desarrollo.
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