Fideicomiso

Por Lic. Gabriel Delgado *

NUEVAS FORMAS DE INVERSIÓN EN EL AGRO

Cuando analizamos la posibilidad de invertir en un sector como el agropecuario, claramente debemos separar el análisis en dos fases. La primera, se encuentra relacionada a determinar si el proyecto que tenemos en mente es comercial, técnica y económicamente factible. La otra, posterior, el financiamiento.

Entonces, el primer análisis que realizamos es si el producto o servicio que brindaremos o produciremos es comercializable. Hoy en día se piensa principalmente en mercados de exportación, y las inversiones en actividades no tradicionales agropecuarias son un claro ejemplo. Una vez identificada la oportunidad comercial claramente nos preguntamos si técnica y productivamente es factible encarar dicha actividad. El siguiente paso consiste en estimar cuales van a ser nuestros ingresos y egresos, y los valores son acordes a nuestras preferencias, seguimos adelante con el negocio. Se trata de la evaluación económico-financiera del proyecto.

Las tres etapas mencionadas, comercial, técnica y económico-financiera, son los pilares de cualquier proyecto o plan de negocios, y solo cuando estas etapas son superadas nos dedicamos a analizar la forma de financiarlo, no antes.

Analizando lo que ocurrió en los últimos años con el financiamiento a la economía real nos damos cuenta de que claramente el sistema bancario ha estado perdiendo terreno en este sentido. Hoy en día, existe disponibilidad de recursos prestables en los bancos pero existen requisitos que se transforman en restricciones de acceso al crédito, principalmente asociadas a normativas impuestas por el BCRA (inspiradas en Basilea); incompatibilidades entre la oferta y las necesidades de la demanda de crédito; que se trate de una empresa nueva; el costo del crédito; los plazos incompatibles con los del proyecto; falta de garantías, etc.

Si bien el crédito esta creciendo a un ritmo acelerado (para el sector agropecuario nos encontramos en niveles similares a los anteriores a la crisis, lo que implica un crecimiento de casi el 100% en el período diciembre de 2003 y diciembre de 2005), este hecho por si solo no asegura que la cantidad de individuos o empresas que accedan al mismo aumente. En general, se da el caso contrario, y son cada vez menos los pequeños y nuevos productores que acceden al crédito.

Por lo tanto, la intermediación financiera, negocio tradicional de los bancos y fuente histórica de fondeo de las empresas, si bien se esta fortaleciendo, no esta siendo canalizado hacia las actividades que mas requieren del mismo. Es por ello que, ya sea en países como Argentina como en la mayoría de los industrializados, luego de crisis semejantes a la nuestra, han tomado fuerza herramientas alternativas de financiamiento e inversión, un proceso que se denominado “Desintermediación Financiera”, es decir, una forma de canalizar recursos hacia actividades de la economía real, sin necesidad de utilizar el sistema bancario tradicional.

El Fideicomiso es una de dichas herramientas alternativas, y puede ser utilizado tanto como mecanismo de financiamiento como de inversión.

Dos tipos de desintermediación que podemos mencionar son: cuando ahorristas los realizan aportes para que el fondo que se crea otorgue créditos; y otra cuando los fondos aportados se aplican a un proyecto de la economía real directamente.

Un negocio se puede estructurar bajo diversas figuras, pero el fideicomiso tiene características que lo distinguen del resto. El fideicomiso puede reglar el funcionamiento de un fondo específico y acotar los riesgos inherentes a él, pero lo que no puede hacer es abstraer el proyecto de la realidad del país. Es decir, los riesgos de una actividad en particular no son eliminados por la simple utilización de la figura del fideicomiso.

El fideicomiso es una figura jurídica que permite aislar bienes, flujos de fondos, negocios, derechos creditorios, etc. en un patrimonio independiente y separado con diferentes finalidades. Se perfecciona a través de un contrato.

La Ley 24.441 dice que “habrá fideicomiso cuando una persona (fiduciante) transmita la “propiedad fiduciaria” de bienes determinados a otra (fiduciario), que se obliga a ejercerla en beneficio de quien se designe en el contrato (beneficiario) y a transmitirlo al cumplimiento de un plazo o condición al fiduciante o al beneficiario”.

La ley diferencia claramente el fideicomiso financiero del ordinario. El financiero tiene la capacidad de emitir títulos valores y su fiduciario debe ser una entidad financiera o persona jurídica autorizada por la Comisión Nacional de Valores. Los títulos valores que pueden emitir son: los títulos de deuda y los certificados de participación. El ordinario, es un contrato que puede celebrarse entre particulares, sin necesidad de intervención o autorización de ningún tipo.

Entre las ventajas de una eficiente utilización de la figura del fideicomiso (esto implica contar con un contrato claramente redactado y experiencia de cada uno de los actores) tendremos: ventajas impositivas; importante reducción de riesgos asociados a malas administraciones; esta claramente detallado donde se invierten los fondos; existe un mandato predefinido; no existen descalces de plazos; los tomadores de financiamiento ni se enteran que se trata de un fideicomiso.

Para estructurar un fideicomiso debe necesariamente haber dos condiciones: reputación de quien lo organiza y un proyecto económicamente sólido.

En todo fideicomiso están claramente identificados cuatro actores: el Fiduciante (quien realiza los aportes), el Fiduciario (quien administra, el nuevo dueño), el Beneficiario (que recibe los beneficios que genera el bien), y el Fideicomisario (último destinatario del bien).

Un caso exitoso: el “Fondo Ganadero” de INTA Bordenave.

Este fondo se desarrolla en la zona de influencia de la estación experimental del INTA Bordenave, sudoeste de Buenos Aires, zona de campos mixtos con preeminencia de ganadería de cría, sobre la agrícola, comúnmente producción de trigo.

Todo comienza con la crisis de los precios de los granos en 1996. Muchos productores teniendo en cuenta esos precios, agregándole la sequía que azotaba a la región y las fuertes necesidades financieras, toman la decisión de vender las vacas de los campos para lograr afrontar las obligaciones comerciales y bancarias, para no tener necesidades de pasto y aprovechar la oportunidad que representaba el trigo en ese momento.

El resultado fue que los rendimientos y los precios en la cosecha fueron los históricos y los productores de varios partidos perdieron el capital hacienda. En algunos partidos diminuyó un 30% el stock de vacas. Esa perdida, no fue una pérdida como otras. En las regiones ganadero agrícolas, una proporción importante de agricultura expone al productor a niveles de riesgo muy altos, propiciando a que las crisis sean recurrentes, con las consecuencias que ello trae a la explotación y a la familia.

Es por eso que en el INTA Bordenave, el problema de venta de las vacas no se trabajo como si hubiese habido una mala cosecha, sino que se percibía como una necesidad imperiosa, la de restablecer el stock de vacas en la región.

A esta situación se le sumaron las restricciones financieras estando imposibilitados a financiar la compra de vacas a través del crédito bancario, que se encontraba ausente por: la incorporación de las normativas prudenciales de Basilea que generaba un ambiente de marginalidad para las PyMEs por no calificar como sujetos de crédito y la posibilidad de ofrecer en garantía los vientres adquiridos estaba fuertemente reducida.

Durante 1998, empeoró la situación. La euforia que vivió la actividad ganadera generó que una vaca pasó de valer, en 1996 $120 a $650 en el año 1998. Fomentar la compra de vacas en esas condiciones tampoco era un camino prudente, más allá de la deseada estabilidad en términos de riesgo.

Esta situación, permitió pensar en que por un lado había productores con buenos parámetros productivos y morales y por el otro dinero en el sistema financiero que no quería prestar a los productores directamente. La idea era replicar el negocio de capitalización tradicional. Fue allí, que después de la evaluación de unas cuantas figuras jurídicas surgió la idea de estructurar un fideicomiso financiero en donde el sector financiero pueda invertir, con un operador renombrado que conozca el negocio.

Se trabajó duro con diferentes agentes del Mercado de Capitales. Fue difícil acordar varios aspectos como envergadura del proyecto (que por sus costos fijos era necesariamente grande) y con el operador. También otra barrera importante fue el costo de estructuración. Cuando se había comenzado a encontrar soluciones llego el año 2001.

La caída del sistema financiero y devaluación, generó profundos cambios en la realidad de los productores y de los inversores y naturalmente en el proyecto. Dichos cambios, se deben a que tanto los inversores como los tomadores no son los mismos que en el proyecto original. La estructura legal sin embargo, no se modificó.

Tanto ha cambiado la situación, que durante la convertibilidad el mayor problema que nos enfrentábamos era quien invertía en el fideicomiso, mientras que al momento de suscribir este proyecto, los fondos necesarios para comenzar se consiguieron de pequeños ahorristas privados. También, los productores capitalizadores de vacas, teniendo en cuenta la liquidez que generó la devaluación - pesificación recuperaron el stock y comenzó a evidenciarse escasez de campos por la efervescencia de inversión en el sector.

Junto a la Unidad de Financiamiento Agropecuario de la SAGPyA, se comenzó a pensar en la puesta en marcha del proyecto, buscando permanentemente consenso tanto en los potenciales tomadores como en los inversores.

El objetivo del proyecto ya no es solo satisfacer la demanda de crédito de los productores con restricciones de acceso a crédito de la región, como si lo era en el 1998. Es por ello que se ha incentivado la participación de jóvenes que quieran iniciarse como “productores capitalizadores”, avalados por terceros solventes, y participando de del Programa Cambio Rural del INTA. Estos jóvenes obviamente tienen que estar insertos en el sector agropecuario y disponer de superficie ganadera como para llevar adelante el negocio. El INTA cuenta con y podrá aprovechar la información que posee sobre los productores y la posición estratégica, fomentando el desarrollo rural.

Breve caracterización del negocio de cría

El negocio de la cría se define como aquel que reúne vacas y toros para que se reproduzcan. La gestación es de aproximadamente 9 meses. El producto del negocio son terneros de 170 Kg. en promedio (en la Pampa Húmeda) y con algunos meses de edad aproximadamente. Los terneros son vendidos normalmente a los llamados “invernadores”, productores encargados de engordar los terneros y venderlos como novillos 1 año y medio mas tarde aproximadamente con un peso final que puede rondar los 420/480. Muchas veces los productores criadores también invernan sus terneros. El fondo que estructuramos es para que los productores realicen solo el negocio de la cría junto al fideicomiso, es decir se aparean vacas y toros con el fin de que producir terneros anualmente. El negocio de la cría se puede llevar a cabo en los campos de menor calidad y donde, en general, no se puede realizar actividades agrícolas. En general, el negocio de la cría se puede definir como de bajo retorno y riesgo.

Los participantes

Fiduciantes (o inversores) que aportarán las vacas preñadas; o en su defecto dinero para la compra de animales (actuando el fiduciario como intermediario para la adquisición del rodeo).

Fiduciario, BAPRO Mandatos y Negocios, es el administrador y responsable legal del negocio. En este caso, existe una figura en la cual el fiduciario delega la tarea (no la responsabilidad) llamado operador, un Ingeniero Agrónomo con experiencia y prestigio, que el fiduciario selecciona con la opinión favorable del INTA y los inversores. Realiza la tarea del fiduciario en terreno, que el fiduciario por una cuestión de estructura y experticia no puede realizar.

Productores capitalizadores, los destinatarios de los animales y que ponen el campo y el proceso productivo. Y el INTA de Bordenave, como asesor técnico del fideicomiso y encargado de la capacitación y extensión con los productores quienes trabajarán agrupados en Cambio Rural.

Estructura legal y secuencialidad

Es normal que la imposibilidad de organizar la secuencialidad en un proyecto pueda abortarlo, por lo tanto este punto es crucial para el éxito del fideicomiso. La puesta en marcha de este fideicomiso requiere de la redacción de los contratos, la firma de ellos, la selección de los participantes, búsqueda de fondos y de su integración.

El contrato del fondo es el contrato de fideicomiso financiero propiamente dicho pero además, cuenta con dos contratos que como anexo forman parte del mismo.

La firma del contrato se realizó entre el BAPRO Mandatos (como fiduciario) y el INTA (como asesor técnico) y allí se especifica detalladamente el reglamento para todos. Una vez firmado el contrato de fideicomiso, el fideicomiso procedió a la firma del contrato de operación, previa aprobación del operador por parte de los inversores.

La adhesión de inversores y productores, se realizó a través de la apertura de un período de suscripción, y se comprometen formalmente a participar, a través de la firma de una solicitud de suscripción, sonde se detalla el monto y rango de fecha tentativa en las cuales las integraciones deben hacerse efectivas. Finalizada la suscripción, se comienza con el período de integración, es decir, el aporte efectivo de animales.

Funcionamiento

El fideicomiso, por cada módulo de inversión (35 vacas), otorga el derecho a los inversores a recibir 110 terneros pagaderos en 10 cuotas anuales, iguales y consecutivas (en cabezas). Ellos podrán requerir que el fideicomiso los liquide en el mercado y que directamente le deposite los fondos.

Los inversores deben aportan al fideicomiso el 70% de las vacas, a cambio reciben títulos de deuda. El fideicomiso entrega esas vacas con contratos de capitalización a productores seleccionados, que deben aportar el 30% restante (sin moverlas del campo) y por ese aporte recibe certificados de participación. Estos se obligan a entregar una determinada cantidad de terneros (como máximo 0.34 terneros por vaca) en forma anual al fondo y se hacen cargo de la totalidad de los costos del rodeo. La fecha de entrega está estipulada entre los meses de marzo y mayo de cada año en balanza pública cercana al campo del productor. Los costos de producción y mantenimiento del rodeo deben manejarlo como si fuese propio (incluyendo reposiciones, muertes, etc.).

Si los productores cumplen anualmente con las entregas, al cabo de los 10 años el 100% de las vacas son propias.

Vale la aclaración que este proyecto funciona solamente para los productores que estén en el área de influencia del INTA de Bordenave. Sin embargo, esta restricción no existe para aquellos interesados en invertir.

Algunas cuestiones relevantes:

¿Cómo se valúan las vacas que se incorporan al fideicomiso?. Las vacas valen 2 terneros de determinadas características. El fideicomiso no maneja plata.

Debido a que el precio de los vientres es variable durante el año, su disponibilidad y por un tema de manejo productivo ¿Qué mes se debe considerar mes de entrada al fideicomiso?. Se podrá suscribir solo entre los meses de marzo a julio.

¿De los terneros producidos, cuales le corresponden al fideicomiso?. Ternero mitad macho mitad hembra de 160 kilogramos en promedio.

¿Como se hace el recambio de las vacas? Las vacas se envejecen?. Si, el productor aporta una hembra nueva y se queda con la vaca vieja.

Diez años de compromiso!. Es una debilidad del proyecto.

¿Como salir y entrar del esquema?. El inversor, tendrá que encontrar alguien que le compre el título de deuda. Los productores con certificados de participación, para quedarse con las vacas anticipadamente deberán comprar títulos de deuda por un monto igual a las vacas que el no aportó. De esa manera puede pedir al comité de inversores del fondo que anule los títulos y los certificados a cambio de las vacas.

Impuestos. Los terneros remanentes que surjan de los 0.34 y los pagos efectuados estarán gravados con impuesto a las ganancias. El impacto del impuesto al cheque es muy pequeño porque no hay transacciones de efectivo.

Los toros?. Los aporta el productor.

Si tengo vacas propias y quiero participar, puedo?. Ej de 100. Aporto 30 por certificados de participación y le vendo las 70 restante a un inversor. No las muevo de mi campo y las recompro a 10 años.

Como se que el operador compra bien las vacas?. Presta el servicio de compra. Siempre con la aprobación del inversor.

Como se que me venden bien los terneros?. No se venden, se entregan.

La capitalización tradicional es mejor negocio?. Para el inversor si (más rentable aunque más inestable). Para el productor es mucho mejor.

Es baja una tasa de interés del 9.1925 en valor producto?. Demanda de inversión hay.

Como se que no va a venir el una catastrofe ? ¿Qué pasa en caso de robo, auto robo o hurto? Seguro?. No hay seguros. Garantías: Certificados de Participación y tercero solvente.

¿Como seleccionan correctamente los participantes?. INTA y Fiduciario según protocolo.

¿Qué pasa si quiebra el operador? o el Fiduciario?. Al fideicomiso nada.

¿Que pasa si muere el productor?. Se analizan quienes son los herederos.

¿Caso de incumplimiento de un productor?. Se lo expulsa, pierde los certificados, se lo ejecuta a el y al tercero solvente.

¿Incumplimiento masivo?. Decide el comité de inversores del fideicomiso.

¿Qué pasa si un productor no cumple con los indicadores productivos mínimos?. Previa explicación, será expulsado si fuera necesario.

¿Qué hacer con los productores que tienen problemas para conseguir el 30% de las vacas? No hay previsto nada.

Enfermedades que afecten gravemente a los animales o el nivel de producción (ej: Brucelosis, etc)?. Decide el comité de inversores.

Adversidades climáticas extremas?. El inversor debe tener claro que invierte en el negocio de cría, y que de producirse una sequía pronunciada, el negocio puede colapsar.

¿Qué pasa con las vacas de los productores que abandonan la actividad?. Se las reparten entre el resto o a nuevos productores o se venden.

Activo subyacente no es deuda?. No, sino que son vacas.

Hay riesgo de precio?. No para el fideicomiso.

Permite a los productores que tienen parámetros morales y productivos aceptables, comprar vacas a plazo con buena financiación?. Si.

CONCLUSIONES:

La figura jurídica del fideicomiso es una herramienta poderosa que permite diseñar estructuras de financiamiento a medida del proyecto. Son trajes a medida cuya calidad es una función directa y positiva del sastre y de quien lo utilizará.

El diseño debe encubrir una equilibrada y precisa estructura de incentivos para todos los participantes que deben ser consistentes con los antecedentes y la situación de cada uno.

Un buen diseño no implica éxito. Reduce riesgos pero no elimina el riesgo propio del negocio. El fideicomiso no asegura rendimientos.

La estructura de incentivos más la confianza y la seriedad del fiduciario permiten levantar severas restricciones de acceso a crédito, tal como se ha podido comprobar con la estructuración del Fideicomiso de Bordenave, dónde finalmente los productores financian a diez años la incorporación de vientres a su campo, utilizando como garantía los vientres. Es importante resaltar que esta figura es importante coexistiendo con el sistema financiero.

Permite generar alternativas de inversión para el ahorrista que de otro modo, por la escala del negocio no hubieran podido hacerlo.

El fideicomiso no es la panacea de los negocios. Es una herramienta que bien utilizada tiene un gran potencial, pero los maltratos pueden condicionar la utilización de esta herramienta (valiosa).

Es esperable que la figura jurídica del fideicomiso juegue un rol crucial en los próximos años, siempre y cuando este proceso de desintermediación (que comenzó a mediados de los noventa y que se profundizó con la crisis de 2001), continúe con su vigoroso crecimiento.

*- Licenciado en Economía Agropecuaria, Universidad de Belgrano (1997). Master en Finanzas del CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina), especializado en Mercado de Capitales (2000). Desde comienzos del año 2006 en Gerente de Sistemas de Información del INTA.-


 

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