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Replantaciones forestales
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La convertibilidad..., entre tocones.
Cuando se realizan los tres cortes que comúnmente se efectúan en eucaliptus o luego de una tala rasa de pinos; los técnicos y productores nos vemos en el desafío de encarar una nueva plantación sobre los viejos tocones de la forestación original.
Dentro de este manejo surgen importantes diferencias con una plantación sobre campo virgen. La mayoría de las consultas que efectúan los productores, se refieren a la distancia de plantación, si se respeta la original o se puede cambiar, cual es la más conveniente para evitar plantar cerca del tocón viejo, si quemamos o no los residuos, etc.
Pero creo que el control de hormigas, tiene una importancia trascendental en estas replantaciones. Los enormes tocones y raíces que existen luego de la vida útil de la forestación (25-30 años), son propicios para el desarrollo de grandes hormigueros. Luego de observar varias replantaciones podemos afirmar que: un tocon=un hormiguero. Curiosamente las hormigas, sin distinción de banderías políticas (Negras o coloradas), apoyan la convertibilidad.
Además de esto, en una replantación se observan gran cantidad de ramas, troncos y suciedad producto del acumulado de los tres cortes anteriores de Eucaliptus o de los raleos de Pino; esto perjudica la búsqueda de los hormigueros o sus caminos.
Según la creencia popular, si efectuamos la quema de los residuos en el lote a replantar, la acción del fuego matará la mayoría de estos insectos. Si bien es cierto que se produce una disminución de la densidad de la población de hormigas; la olla u honguera del hormiguero se encuentra alejada de la superficie del suelo. Por lo que, muchas veces, el calor producido por la quema no mata a la reina, entonces la colonia se regenera muy rápidamente, saliendo a cortar vegetales con un apetito feroz. Lamentablemente lo primero que encuentran son los plantines forestales; provocando enormes daños y en casos extremos; el fracaso de la plantación.
Una práctica muy recomendable para el control de las hormigas; es la de recorrer los lotes antes de realizar la tala; ya que de esa manera podemos encontrar fácilmente los hormigueros o sus caminos, efectuando su control por los métodos tradicionales de espolvoreo con hormiguicidas o cebos tóxicos.
Otro factor importante, que he mencionado, es la quema de residuos. En casos extremos, cuando el volumen de residuos dificulta demasiado la replantación; no hay otra solución que realizar la limpieza mediante una quema controlada.
En replantaciones de Eucaliptus sobre superficies donde hemos realizado una quema; observamos un desarrollo inicial sorprendente; sobre todo donde estuvieron ubicadas las escolleras o cordones de ramas. Se deduce que esto se produce por la cantidad de minerales que quedan luego de la combustión.
Sin embargo, la tendencia actual, por motivo ecológicos, es tratar de evitar las quemas. Ya que producen pérdida de materia orgánica y contaminan el ambiente; sumado al riesgo que suponen para las plantaciones vecinas
En una recorrida a campo reciente en un establecimiento forestal de Estación Yuquerí, hemos observado una replantación de Eucaliptus sobre tala rasa de pinos sin quema de residuos. Se observa gratamente un buen crecimiento de la plantación, un muy buen desarrollo de las raíces superficiales y un importante colchón vegetal en el suelo producto de los residuos no quemados; que favorecen la estructura y retención de humedad del suelo. Lo que augura un promisorio futuro para las replantaciones evitando las quemas.
Para ello es primordial exigir al contratista un ordenado aprovechamiento de la explotación, acordonando perfectamente las ramas, para evitar dificultar la plantación.
En resumen, asegurando el uno a uno; pero sin fuego. Las hormigas, agradecidas.
Ing. Agr. Daniel
Silva, Coordinador de la subcomisión forestal de la Asociación de
Ingenieros Agrónomos del Nordeste de E.R. www.concordia.com.ar/aianer
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