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Los bosques modelo, filosofía y acciones
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Por Ing. Forestal A. Jessica Casaza
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El concepto de bosque modelo, concebido en el Canadá y extendido a nivel mundial se propone como meta el desarrollo sustentable en ecosistemas boscosos, a partir de acciones de asociativismo, cooperación y gestión participativa. Dado que no es posible separar los bosques de las personas que viven y/o dependen de sus recursos, el eje de este concepto lo constituye genéricamente el hombre.
Fue a comienzos de la década del ‘90 que comenzó a tomar forma la idea de lo que hoy se conoce como Bosques Modelos, reconociéndose que el camino hacia la sustentabilidad lo tienen que delinear quiénes conocen y utilizan el bosque y sus recursos asociados, o sea, la gente que allí vive, trabaja para sus sustento, produce, investiga, estudia, se recrea. El proceso de construcción debe ser planteado fundamentalmente desde las bases sociales.
Asignando a las personas locales un papel central, se promovió el concepto de los Bosques Modelos como la formación de Asociaciones para proporcionar un foro imparcial, dinámico e incluyente, una mesa redonda donde se respetaran intereses individuales, se resuelven conflictos y donde se pudieran plasmar criterios de manejo forestal sustentable, uso múltiple de los recursos naturales y conservación de los ecosistemas.
Los bosques nos conciernen a todos y no es posible mantenerlos desde una visión netamente proteccionista. Las regiones boscosas están habitadas por más de 500 millones de personas y su actividad económica genera más de 400.000 millones de dólares al año. Los bosques proporcionan medios de vida a 150 millones de indígenas y dan trabajo a millares de personas, prácticamente no hay bosques que no estén, directa o indirectamente, intervenidos por el hombre, por lo que planteos de intangibilidad deben ser cuidadosamente evaluados y aplicados como uno de los diversos métodos tendientes a la conservación. Pero esto es sólo una pequeña parte del panorama total. En realidad sólo los océanos se igualan a los bosques como los principales mecanismos de sustento de la vida en el planeta.
Los bienes y servicios ecológicos provistos por los bosques, van mucho más allá de sus limites y son, entre otros: mantenimiento de la diversidad biológica; conservación de suelos y agua en cantidad y calidad; regulación del clima; secuestro de carbono; protección de cuencas hídricas; soporte para el desarrollo rural; producción de madera; producción de productos no madereros; almacenaje y recirculación de nutrientes, materia orgánica y minerales; mantenimiento de la vida silvestre; belleza paisajística; preservación de la herencia cultural; recreación y turismo; recursos para la educación e investigación.
Desde el 1900, la cubierta forestal mundial se redujo en más de 4 millones de kilómetros cuadrados. La tasa anual de pérdida de los bosques tropicales naturales llega al 0,8%, equivalente a 14 millones de hectáreas. En contraste, los bosques templados crecieron apenas en un 0,1% en la década de 1980, y continúa un proceso de reforestación a una tasa muy baja que de ninguna manera suplanta el grave impacto de la deforestación de los bosques nativos.
Sin embargo, el significado del manejo forestal sustentable va mucho más allá de la deforestación y reforestación. Tienen que ver con la gente y la necesidad de que ella misma deba mantener y aumentar los beneficios económicos, la conservación del suelo y los recursos hídricos, la diversidad biológica y la salud de los bosques. Es precisamente allí donde los Bosques Modelo pueden jugar un papel único, favoreciendo la concientización y cooperación hacia el logro del desarrollo sustentable, desde lo local hacia lo global.
El despilfarro de los recursos forestales es muy costoso. Pero no es fácil determinar exactamente cuán costoso realmente es: ¿Qué precio se le puede asignar a la pérdida de especies vegetales y anima-les debido a la destrucción de su hábitat?, ¿Cómo podemos estimar la pérdida económica derivada de la transformación de bosques de gran potencial, en tierras cultivables marginales o las enormes consecuencias sociales del desarraigo de las comunidades que viven del bosque?, ¿Y qué decir de la devastación y pérdida de vidas por inundaciones, derrumbes en zonas de pendientes, desertificación y otros efectos negativos de la deforestación?. Sin embargo, hay certeza sobre algunas cosas: si los bosques siguen desapareciendo al ritmo actual, los costos a nivel local y mundial serán incalculables.
Los Bosques Modelo se erigen sobre el principio de que la opinión e involucramiento de las personas cuentan en asuntos de manejo y uso de los recursos del ecosistema boscoso, y que sólo trabajando juntos se pueden lograr la conservación de los mismos. Los Bosques Modelo nacen a partir de la real participación de las comunidades locales y los sectores competentes.
Los Bosques Modelos proporcionan un proceso que ayuda a que las diversas partes interesadas reconozcan el efecto que tienen sus actividades sobre el ecosistema, a que lleguen a un entendimiento común de lo que es el manejo sustentable de los recursos naturales, sabiendo lo que significa en términos operativos reales. Una vez lograda esta etapa, los interesados se pueden comprometer a tomar medidas concretas ya sea en forma individual o en grupo, para pasar a un régimen de sustentabilidad de sus actividades productivas, entendiendo como desarrollo sustentable a la función entre la conservación ambiental, crecimiento económico y equidad social.
No hay dos Bosques Modelos idénticos porque cada uno se conforma en función a las coyunturas sociales, económicas, ambientales, políticas y culturales, de su zona, sin embargo la filosofía es la misma.
Los seis atributos siguientes son esenciales para el desarrollo exitoso de un Bosque Modelo:
Asociación de voluntades
Compromiso con el manejo forestal sustentable.
Base terrestre lo suficientemente grande como para incorporar los usos y valores de los recursos naturales y la diversificación productiva.
Gama de actividades que aborden las necesidades de la comunidad
Estructura organizativa y de dirección que permita que socios con valores diferentes puedan trabajar juntos.
Creación de una base de conocimiento e intercambio con otros sitios a través del trabajo de cooperación en red (Redes: Nacional, Regional e Internacional de Bosques Modelo)
El proceso de desarrollo de un Bosque Modelo puede parecer muy simple en el papel, pero en la realidad es más complejo. Tiempo, persuasión, concientización, motivación e involucramiento, es lo que llevará a la gente a conocer su medio, asociarse y reconciliar intereses conflictivos. Es por eso que la conformación de las Asociaciones de Bosques Modelo, transitan por un largo y a menudo difícil período destinado a generar confianza y a aprender a trabajar juntos.
En la Argentina el Bosque Modelo se definió como una “asociación de voluntades que planifiquen y gestionen un modelo de desarrollo sustentable en ecosistemas forestales representativos de la bioregión. Este modelo debe elevar el nivel y calidad de vida de las comunidades o asentamientos humanos marginados o de bajos recursos, como pauta fundamental”.
Desde la implementación del Programa Nacional a cargo de la Dirección de Recursos Forestales Nativos en 1996, se han desarrollado el Bosque Modelo del Oeste Formoseño, de 800.000 ha en la Provincia de Formosa; el Bosques Modelo Futaleufú, de 736.000 ha en la Provincia de Chubut; está en proceso de desarrollo el Bosque Modelo Cuenca Los Pericos- Manantiales, de 130.000 ha en la Provincia de Jujuy y se han iniciado gestiones para el desarrollo del primer Bosque Modelo Binacional en la Provincia de Neuquén-Argentina y la IX Región-Chile.
A su vez, por Resolución de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental (Julio de 2000), se ha creado la Red Nacional de Bosques Modelo en el marco del Programa en la República Argentina, con el propósito de fortalecer el desarrollo del mismo atendiendo a la conservación y sustentabilidad de los ecosistemas forestales; cumplir con la meta establecida de lograr la implementación de un Bosque Modelo por región fitogeográfica y facilitar la cooperación técnica entre los programas regionales desarrollados y en proceso de desarrollo, así como su articulación y participación en las actividades de la Red Internacional, conformada actualmente por 30 sitios de Bosques Modelo en el mundo.
Fuente:
Noti Forestal Nº 42
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