| El desarrollo forestal en Entre Ríos es posible
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Por: Ing. Agr. Norberto A. Anthonioz
Blanc (*)
Nuestra provincia, desde sus inicios, se ha caracterizado por cumplir un papel determinante en la actividad económica nacional y regional, un aspecto que tiene mucho que ver con los aciertos de su dirigencia política, la calidad de sus recursos humanos, pero fundamentalmente los recursos naturales que hacen de nuestra tierra un escenario envidiable, capaz de albergar las más variadas actividades productivas.
Es por ésto que el desafío que hemos tomado como política de Estado desde el Gobierno de la provincia de Entre Ríos de incentivar al desarrollo forestal sustentable encaja en el marco de una economía en continua transformación que exige constantemente adaptaciones capaces de mantener el sistema productivo (en este caso de la provincia), inmerso en el contexto regional y mundial de las demandas de la industria y sus mercados. Por ello se hace imprescindible pensar en diversificar la actividad económica y/o productiva, ya que las exigencias en un mundo tan competitivo requieren de una rápida e inteligente actitud con el fin de aportar a una actualización permanente que tenga como objeto el incremento de la actividad económica.
Partiendo de la ventaja con que cuenta nuestra provincia en lo referido a espacio, profesionales, productores laboriosos, y sumado a una política de aprovechamiento de sitios ociosos, la actividad forestal se presenta como la de mayores perspectivas para el desarrollo productivo.
En el último tiempo, producto entre otros de la adhesión a la Ley Nacional 25.080. La aprobación de leyes provinciales como la de incendios forestales-rurales y la Ley de "Conciencia Forestal", sumadas a una modesta pero efectiva campaña de difusión y a una decidida actitud del Ejecutivo Provincial, la actividad forestal se ha instalado como una instancia válida y seria, donde el productor tiende a poner sus esfuerzos.
En estos momentos la provincia cuenta con 4 millones de hectáreas con aptitud forestal, o sea el 48% de la superficie provincial, de las cuales 2,7 millones son de suelos vertisólicos de rápida incorporación a la actividad forestal. Además debemos considerar que la provincia cuenta con aproximadamente 200 mil ha. fiscales para cultivar y otra cantidad no despreciable tiene la nación en nuestro territorio, con la que tendremos que coordinar acciones en conjunto o establecer convenios. Sumando a ésto el creciente interés por parte de los privados, podríamos decir que potencialmente Entre Ríos cuenta con una superficie para la actividad forestal de enormes posibilidades de desarrollo, considerada como la mejor del país desde el punto de vista geográfico y contando con una infraestructura de caminos y puertos que la tornan altamente competitiva a nivel nacional e internacional.
La proyección de crecimiento en los próximos años, tanto a nivel nacional como provincial, es muy auspiciosa. La Nación se ha fijado como metas forestar 15 millones de ha., que todavía está lejos de 1 millón de ha. que también parece un horizonte lejano a las 100 mil ha. actuales, pero creo que lo vamos a lograr con el compromiso que hemos asumido y con el trabajo en conjunto de productores, profesionales, entidades públicas y privadas comprometidas en esta empresa que debe abarcar todo el territorio provincial.
Si a este panorama le agregamos una clara definición de políticas que signifiquen una señal que oriente el sector en la toma de decisiones y generen la confianza en los proyectos y emprendimientos, habremos logrado un desarrollo armónico de la actividad, la industrialización necesaria para crecer generando riquezas y puestos de trabajo.
Por todo ésto sostenemos y estamos convencidos que la actividad forestal seguramente se transformará en uno de los ejes de nuestro desarrollo económico, con la clara convicción de que nuestra provincia se merece en el contexto nacional y regional un importante protagonismo por el bien de su gente.
(*) Director de Desarrollo Agrícola, Forestal y Recursos Naturales de la Provincia de Entre Ríos.
Fuente: Homo Faber. El Diario
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