Invernada: Visitas al colmenar en invierno

Por: José Antonio Pérez (*)

Una vez finalizadas las tareas referidas a la preparación de las colmenas para la invernada, el siguiente paso a dar por el apicultor es realizar, periódicamente, visitas al colmenar con el fin de controlar que todo se encuentre en orden.

Habitualmente dichas visitas son espaciadas, y generalmente se realizan posteriores a tormentas con viento y abundantes lluvias, con la intención de verificar que las colmenas no hayan sufrido inconvenientes, principalmente voladuras de techos, o lo que es peor, que estén caídas, y salvo raras excepciones, no es necesario revisarlas abriéndolas. Todo esto es lo habitual, pero en algunas ocaciones ocurre que las temperaturas de otoño no han sido tan rígidas, y por ello, aunque no haya floraciones, las abejas no solo no han hecho el bolo invernal, sino que salen de las colmenas para realizar vuelos de higiene y en lo posible recolectar; pero como no hay aporte, las abejas regresan a las colmenas sin aporte y con hambre, por lo cual consumen prematuramente las reservas de miel que el apicultor les dejó a las colmenas para toda la invernada.

Esto significa que en más de un caso, a la brevedad habrá escasez de alimento. Y es aquí donde el apicultor se plantea si la cantidad de miel que dejó en las colmenas, resultará eficiente para todo el invierno.
Por lo dicho, la recomendación es no descuidarse, siendo conveniente visitar a la mayor brevedad posible el colmenar, a fin de realizar la correspondiente revisación. Lógicamente, esta visita se debe realizar cuando la temperatura ambiente permita abrir las colmenas.
La mejor referencia para abrirlas, es apreciando un buen movimiento de abejas en la plancha de vuelo, lo cual indica que el bolo invernal se encuentra expandido. Una manera organizada al abrir las colmenas, es revisar primero las más grandes, que se supone no tienen problemas, pero la revisación en sí radica en observar no solo cuanta miel tienen sino también, llegado el caso, cuanta miel se le puede sacar, sin perjudicarlas, para equilibrar la alimentación en aquellas colmenas que así lo requieran, las cuales se revisan en último término.
Si se da la circunstancia que no se pueden sacar los panales con miel de una colmena para dárselos a otra, el apicultor tendrá que recurrir a proveer, a las colmenas carenciadas, de alimento artificial por medio de alimentadores, marcando las colmenas para tener una más rápida identificación. No está de más que al proveer de alimento artificial a las colmenas, el apicultor incorporé el jarabe, tanto sustitutos de polen como antibióticos, siempre y cuando estos elementos no fueron provistos a las colmenas en el momento que correspondía.

Amigo apicultor. Evite mortandad en sus colmenas, no descuide sus abejas. Controle el alimento, la sanidad y el abrigo.

(*) José Antonio Pérez es Perito Apicultor
Columnista de la revista "Gestión Apícola"
Colaborador en la audición "Campo de Acción"
Asesor Técnico de "El Panal S.A."
Sobre consultas y comentarios referidos a estos temas
comunicarse vía e-mail a elcuarto@elsitio.com

 

Ingrese una Ciudad:

 

Google

 
 
 
 

Copyright © 2001. Todos los Derechos Reservados.
Diseño, Desarrollo y Programación del Sitio:
/// MERCOOPSUR