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Salta: el canal de los pequeños productores San Antonio
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San Antonio es un pequeño pueblo cercano a Cafayate, localizado en los valles calchaquíes salteños. Allí, desde hace más de 100 años se cultivaban nogales, trigo, papa, maíz y alfalfares para el pastoreo de cabras y ovejas.
Sin embargo, la carencia de agua comenzó a afectar los esquemas productivos bajo riego y provocó el avance de la desertificación. Situaciones de diversa índole estancaron las posibles soluciones para la falta de agua. El forraje fue desapareciendo y los pocos animales que quedaban eran llevados hacia los cerros para alimentarse. Como consecuencia se ahondaron los problemas sociales: creció la pobreza, el analfabetismo, la parasitosis infantil, entre otros. La tasa de emigración se elevó con rapidez.
En este marco, la Agencia de Extensión Cafayate del INTA y GTZ, Cooperación Técnica Alemana, comenzaron a trabajar junto a los habitantes de San Antonio, protagonistas de un cambio que ha transformado sus condiciones de vida.
El objetivo planteado fue reflotar el sistema de riego por parcelas, aprovechando que la mayoría de las familias son propietarias de sus tierras. Para ello se inició una labor de organización de la comunidad. A partir de esa base social, se impulsó la edificación de un canal de piedra y cemento, una iniciativa que fue acordada entre todos.
Cada finca colaboró con una persona para la mano de obra y en 10 meses estaba lista la construcción, que provee el doble del volumen de agua con el que se contaba anteriormente. Según el Ingeniero Forestal Diego Ramilo, de GTZ, la obra fue motivadora y animó a los pequeños productores a iniciarse en labores que habían olvidado y a conocer nuevas tecnologías.
En el rubro producción animal, un aspecto muy importante para una zona donde el ganado funciona como reserva de capital, se organizaron botiquines sanitarios que están a cargo de la propia comunidad, posibilitando una mejora en el manejo de los animales y un incremento de las ganancias. También se tuvo en cuenta el tema comercialización. En general los productores trabajaban con animales grandes, que se fueron vendiendo, y hoy, de acuerdo con las demandas del mercado, se producen cabritos y ovejas que no superan los 10 kg de peso.
Mediante un proyecto del Programa Social Agropecuario se comenzaron a realizar huertas orgánicas con riego por goteo. "Una alegría no imaginada anteriormente fue ver salir agua desde una canilla, estar regando cada uno su finca y de una forma económica", comentó Juan Prates, técnico del INTA Cafayate. El agua fue colmando de beneficios a los pequeños productores.
En el tema nogalero se multiplicaron los viveros y se alcanzó un 30% de recambio varietal, con especies californianas que son las que demanda el mercado.
Las familias de San Antonio también cuentan con viveros de multiplicación de variedades de cerezas, duraznos, damascos, manzana y pera. Esta producción se procesa bajo la forma de deshidratados para dulcería, orejones y pasas de uva que se comercializan entre los turistas que visitan la zona.
Fuente: InfoCampo
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