Hidroponía: Una alternativa rentable

Atractivo y relativamente simple de realizar, la hidroponía, es un sistema de producción que avanza paulatinamente en todos el mundo por las ventajas que tiene respecto de los métodos tradicionales. Si consideramos a la agricultura como el cultivo del suelo, la hidrocultura o el cultivo hidropónico es aquel que se realiza directamente en el agua o en una aceptación más amplia el cultivo sin suelo.

Esta globalización permite que técnicas que se originaron en el mundo desarrollado desembarquen en nuestro país para ser usadas por productores emprendedores que buscan alternativas a la producción tradicional. Ante la imposibilidad de aumentar la superficie cultivable mundial, con una población que crece a un ritmo sostenido, la hidroponía (del griego hydro: agua y ponos: trabajo) o cultivo sin suelo, promete revolucionar los métodos intensivos de producción.

Estas fabricas de alimentos bajo techo y sin suelo cubren las necesidades de habitantes de ciudades, como también las demandas de consumidores de zonas donde es impensable obtener cultivos por razones climáticas y edáficas. Esta tendencia mundial ya echo raíces en nuestro país donde de la mano del INTA, profesionales, productores y de empresas proveedoras de tecnología se van ajustando los primeros pasos de un camino tecnológico cuyo techo esta siendo evaluado y que da lugar a rindes muy elevados, de alta calidad y en armonía con el medio ambiente.

Experiencias del INTA

Técnicos del INTA dijeron que el cultivo de hortalizas bajo cubierta con fertirrigación sin suelos es, sin dudas, un sistema con tecnología de punta. Luego de visitas a Japón e Italia en 1993 y 1994, y visto el interés que despertaban estos sistemas entre los productores empezaron a hacer hidroponía en la estación experimental El Peligro.

Es importante destacar que en la Argentina se debe aprender y a adaptar las condiciones locales el sistema de cultivo sin suelo que se hace en otros países, fundamentalmente en lo que hace a la integración del manejo del cultivo y el clima del invernadero. de esta forma la hidroponía tiene presente y futuro en la Argentina ya que permite seguir cultivando en sitios no aptos agronómicamente, disminuye la contaminación del suelo y napas de agua, disminuye el uso de agroquímicos, logra obtener mayor cantidad y calidad de producción en igual superficie y por último posibilita trabajar en forma menos sacrificada, más tecnificada y predecible.

Mercado

¿Cuantos años puede aguantar la mejor tierra del mundo si es sometida a cultivos continuos con incorporación de altísimas dosis de sustancias químicas?

Según el Ing.Luis Balcaza, del INTA, en la región platense donde existen alrededor de 600 hectáreas hortícola bajo invernáculo, al cabo de tres años los suelos débiles sufren importantes mermas en su producción, se degradan y se agravan los problemas sanitarios, por lo que hay que curarlos. Es aquí donde juega un papel importante el bromuro de metilo, una sustancia de altísima eficiencia como esterilizadora que permite una rápida reutilización de la tierra tratada.

Pero el bromuro de metilo tiene un inconveniente insoslayable: contribuye a la destrucción del ozono atmosférico. Y en 1985 49 países acordaron las reducción global del uso de distintas sustancias clorofluorcarbonadas, entre las que se encuentran el bromuro de metilo.

Entre esos países esta la Argentina, donde hay un plan para detener el volumen de importación de este producto contaminante. Entre el 2000 y el 2005 reducir la importación hasta llegar a 0 en el 2010. Esto traerá como consecuencia que no quedará librado a la decisión de cada productor el empleo del producto, sino que no habrá bromuro de metilo para comprar.

Al suelo se lo puede mejorar y recomponer hasta cierto punto, por lo que surge la necesidad de soluciones fuera de la tierra. La hidroponía es la respuesta válida y ya ha llegado a varios países, como Holanda, donde se estima que en menos de 20 años el total de la producción de verduras y hortalizas se hará en cultivo sin suelo.

Lo más destacable de esta tecnología es que ya esta en producción en la Argentina y sus resultados se ven las góndolas de los supermercados, cuyos clientes aun no han tomado conocimiento de que ya hace más de un año están consumiendo tomates, pimientos o pepinos cultivados sin suelo o tecnologías de punta.

Aspectos técnicos

Necesidades de la producción

Estos cultivos requieren tres componentes: 

sustratos

contenedores 

soluciones nutritivas.

El sustrato más utilizado en el mundo es la lana de roca que no existe en la Argentina, por lo que se reemplaza por perlita, que es una roca volcánica molida que viene en diferentes granulados y que tiene una capacidad de retención de agua del 25% de su volumen. Como alternativa se puede usar turba o cáscara de arroz. La última es reciclable, de bajo costo y una gran disponibilidad en las zonas de producción. La cáscara preferible es la de grano grande, que no contiene germen; la de grano fino germina y produce arroz como maleza del cultivo.

Como contenedores se puede usar sacos hechos con manga de riego. Se sostienen lateralmente con alambre y estacas.

Riego

La cuestión más importante es en que momento hay que regar con la solución nutritiva y cuanto hay que regar, lo que se comanda con sistemas de monitoreo. La cantidad se establece con una computadora que tiene software con modelos que dan la mejor ecuación de acuerdo con el cultivo y sustrato. Los sistemas de riego se conectan a timers que hacen 12 riegos diarios.

Por cada cultivo y estadio de desarrollo hay una solución de la cual la planta toma lo que necesita. A mayor calor la solución tiene menos concentración, cuando hace frío hay que darla más concentrada por la menor transpiración.

Los invernáculos están robotizados y son comandados por ordenadores que están conectados con pequeñas estaciones meteorológicas, controlan los parámetros atmosféricos haciendo correcciones en el clima de su interior, sobre la base de datos previamente cargados por el agrónomo a cargo.

Los techos semicirculares de gran altura, para evitar el efecto de las temperaturas elevadas en verano, son controlados hidráulicamente y se abren o cierran de acuerdo con las necesidades del cultivo y a las condiciones atmosféricas.

El ordenador controla los parámetros del cultivo: el riego, los sustratos, la solución nutritiva y los drenajes. Si es necesario, acciona ventilación forzada o prende microaspersores para bajar la temperatura, inyecta distintos nutrientes sobre la base del paquete indicado para el cultivo, acciona alarmas sonoras en el caso de obstrucciones en cañerías o válvulas; también comanda los riegos programados.

Los invernáculos metálicos que se emplean para estos planteos de alta tecnología tienen amortizaciones de 20 a 25 años, frente a los tradicionales de madera que duran 5 años. Si bien el costo inicial es mayor, a lo largo del tiempo el gasto es menor por su bajo mantenimiento, frente a las costosas reparaciones de los tradicionales. Eso no es todo: la capacidad del ordenador permite controlar varios invernáculos con distintos cultivos, sistemas de riego y fertilización al mismo tiempo, incluso invernáculos tradicionales con o sin suelo.

Hidroponia: Paso a Paso

Cultivo Hidropónico de plantas de interior

Aspectos económicos

Para dar una idea del costo alternativo de un cultivo con suelo, se puede tomar como base un invernadero de 240 metros cuadrados, con sacos o mangas de polietileno con sustrato perlita, de acuerdo con las experiencias efectuadas por el Instituto de Tecnología Hortícola de España.

Mediante las mismas se definió que para este sistema lo más adecuado son los sacos de polietileno, de 300 micrones de espesor y una duración de 3 años., de 120 centímetros de largo por 22 centímetros de diámetro, con 40 litros de perlita y para un máximo de 6 plantas por saco, colocadas en línea, una detrás de otro, a lo largo del invernadero de 40 metros de largo por 6 de ancho.

Esto significa que se pueden colocar 12 líneas de 33 sacos cada una, es decir casi 400 en total, implicando una inversión inicial estimada en 260$ en polietileno y 880$ en perlita (13 metros cúbicos). Pero como estos materiales tiene una duración mínima de tres años, se tendrá un costo anual por invernadero de 400$ como máximo. Además, si se considera la aplicación de un gramo de fertilizante por cada litro de agua utilizado, implica 300 kilos de nutriente por invernadero, con un costo de 450$ anuales, si es que se esta produciendo en los 12 meses.

El sistema así planeado se adapta especialmente a cultivos ornamentales. Si se utiliza una conducción de cultivo distinta, como por ejemplo tomate, habrá que disminuir el número de sacos y de sacos a aproximadamente, la mitad. El resto de las instalaciones a utilizar, tales como el equipo de riego, la calefacción, la malla mediasombra para el verano, etc. son las mismas que para un cultivo en suelo.

Hay que considerar que al utilizar un sistema hidropónico se evitan las labranzas, desinfección, abonado e incorporación de otros productos para mejorar la estructura, sanidad y fertilidad de los suelos. Estos gastos deberán restarse a los que insume el sistema sin suelo.

Bibliografía: Hidroponía, cultivo de Plantas sin Tierra, Editorial GRUPO IMAGINADOR


 

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