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Controlan la pobredumbre del tallo con compost
elaborado por lombrices |
Luego de cuatro años de investigación, se comprobó que el compost elaborado por lombrices resulta efectivo contra las patologías producidas por hongos de suelo como Rhizoctonia solani.
El descubrimiento desarrollado en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), indica que sería factible reemplazar el control químico de enfermedades en las plantas hortícolas y ornamentales por otras formas biológicas.
Este tipo de tratamiento se puso a prueba por primera vez en Argentina y su principal ventaja, además de enriquecer el suelo, consiste en no contaminar las napas subterráneas ni dañar al medioambiente y la salud humana. Un aspecto muy importante, si se tiene en cuenta que por el tipo de producción en viveros o ambientes protegidos, el trabajador mantiene un contacto muy cercano con los productos fitosanitarios y por consiguiente, una mayor exposición al riesgo de toxicidad.
Además, el compost de lombriz resulta de fácil manejo ya que se incorpora en la mezcla del almácigo o de la maceta del mismo modo que se incorpora cualquier otro sustrato. Se trata de un material de aspecto similar a la tierra que posee muy buena propiedades para el cultivo de las plantas y lo más importante, contiene muchos microorganismos benéficos que permiten controlar la enfermedad.
Financiados por la Universidad de Buenos Aires, el grupo dirigido por el Ing. Eduardo R. Wright, de la Cátedra de Fitopatología, realizó ensayos en almácigos de zapallo criollo y blanco, tomate, pimiento y berenjena. En todos, se observó una significativa reducción en el damping-off medido como porcentaje de plántulas enfermas, además de un mayor desarrollo individual.
En estos momentos, los esfuerzos se dirigen a ajustar las proporciones para determinar hasta qué punto se puede disminuir el porcentaje de compost sin dejar de controlar la enfermedad, en función de disminuir los costos.
Habitualmente con la mitad del compost en la mezcla se obtiene un buen porcentaje de control. Más precisamente, entre un 75 a un 50 por ciento de compost se obtiene una respuesta en calidad y en sanidad de las plantas.
Dados los resultados alentadores obtenidos en los ensayos con especies hortícolas, se comenzó a experimentar con plantas florales adultas como alegría del hogar y armería, con respuesta similar.
Esta última especie, utilizada en borduras, se incorporó recientemente al mercado local y al poco tiempo, sus ejemplares empezaron a morir a causa de una podredumbre basal ocasionada por Rhizoctonia solani.
Se trata de la única enfermedad detectada hasta el momento en ese hospedante, de características destructivas, y de no mediar una alternativa de control, así como irrumpió en el mercado puede desaparecer.
A partir de trabajos conjuntos con la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), en el INTA Castelar, se están conduciendo ensayos de control del patógeno y promoción del crecimiento en plantines de alegría del hogar.
Por supuesto, nunca será suficiente repetir que las mejores estrategias de control de patologías corresponden al manejo preventivo e integrado (ver recuadro).
En los distintos ensayos, se observó que la mezcla con compost además de favorecer el número de plantas sanas también favorecía su vigor. Por eso, también se cuantificó el desarrollo de las plantas, partiendo de medir altura de la planta, número de flores, longitud de raíz, peso total y pesos parciales de parte aérea y raíz.
Los resultados mostraron diferencias a favor de los tratamientos que tienen más compost (ver foto). Tales evidencias llevan a afirmar que este tipo de manejo si bien puede retrasar la germinación, en el inicio del crecimiento, no sólo sirve de control sanitario sino que además cumple una función de fertilizante.
La única que mata
De todas las enfermedades, las podredumbres basales se encuentran entre las que pueden presentar mayor peligrosidad para los cultivos, provocando un alto impacto económico debido a su obligada reimplantación.
Si se presenta en almácigos, esta patología adquiere distintos nombres: damping-off, mal de los almácigos o ahogamiento de plántulas. Afecta semillas o tejidos jóvenes en crecimiento. Todas las especies son susceptibles a esta enfermedad, produciendo importantes pérdidas en almácigos de especies forestales, hortícolas y ornamentales.
Los síntomas pueden observarse antes o después de la emergencia de las plántulas. Previo a la emergencia puede producirse una podredumbre húmeda de las semillas o la muerte del ápice del crecimiento.
Luego de la emergencia el ataque se produce sobre tejidos aún suculentos y blandos, con gran abundancia de sustancias alimenticias, permitiendo así el rápido avance de los microorganismos patógenos.
Las plántulas pueden manifestar una podredumbre húmeda en la base del talluelo y su consecuente estrangulamiento. También, en la base de los gajos o esquejes puestos a enraizar puede desarrollarse una podredumbre húmeda. Los ejemplares adquieren una posición inclinada y terminan cayendo.
El ataque también puede iniciarse en cualquier parte de la raíz. En algunos casos, puede manifestarse tardíamente, como cancros basales en plántulas algo más desarrolladas.
Si bien la enfermedad puede ser causada por distinta clase de hongos, Rhizoctonia solani e uno de los más frecuentes. Es polifitófago, es decir que ataca muchas especies diferentes.
Justamente, el control con composts es posible gracias a que los microorganismos de dichos sustratos compiten con los patógenos por el espacio y a veces los parasitan. También, segregan sustancias antibióticas.
Así como las enmiendas orgánicas pueden controlar a los patógenos del suelo a través de su rica microflora benéfica, se puede pensar también en la incorporación al suelo o a las semillas de microorganismos antagonistas previamente seleccionados por su aptitud biocontroladora.
Existen a nivel mundial formulados en base a este tipo de microorganismos, principalmente hongos del género de Trichoderma y bacterias de los géneros Pseudomonas y Bacillus.
Otra alternativa son los fungicidas naturales producidos a partir de metabolitos secundarios (sustancias químicas) que las plantas producen. En estudios reportados en el exterior, constituyentes químicos (aceites esenciales, glicósidos flavonoides, saponinas y fenoles) de malezas del género Chenopodium han demostrado tener actividad frente a hongos patógenos, sin afectar a las plantas cultivadas, y con mayor efectividad que fungicidas sintéticos.
En esta línea se inscriben otra serie de ensayos que actualmente se desarrollan en la búsqueda de nuevos y complementarios tipos de biocontrol.
METODOS GENERALES PARA PREVENIR EL DAMPING-OFF
1. Adecuada preparación y manejo del suelo para proveer adecuado drenaje, estructura, aireación, retención hídrica y nutrición de las plantas.
2. Abundante ventilación y buena iluminación.
3. Tratamiento de los sustratos para reducir el nivel de los hongos que causan el damping-off.
4. Uso de semillas sanas o tratadas con fungicidas y con alto poder germinativo
5. Adecuada distancia de plantación o siembra para evitar alta densidad de plantas, con pobre circulación de aire, baja intensidad lumínica y más rápida diseminación del patógeno.
6. Adecuada profundidad de siembra y temperatura del suelo para asegurar la rápida emergencia de las plántulas.
7. Saneamiento estricto para evitar la reinfestación del suelo tratado.
8. Evitar utilizar áreas naturalmente sujetas a inundaciones y encostrados.
9. Realizar riegos adecuados. Es preferible regar en forma frecuente y sin inundar los almácigos.
10. Adecuado nivel de nitrógeno. Un exceso de este elemento promueve un rápido crecimiento de las plantas pero con tejidos suculentos que demoran en diferenciarse, tornando a la planta susceptible por más tiempo.
11. Limpiar y desinfectar antes de su uso los cajones, marcos de madera, estructuras de invernáculos, tirantes, macetas, etc.
Ing. Agr. Marta Rivera
Facultad de Agronomía (UBA)
mrivera@mail.agro.uba.ar
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