Calidad natural de exportación


Los uruguayos han demostrado una clara tendencia en los últimos años a la hora de elegir sus alimentos. Consumen cada vez más productos orgánicos. Prefieren, por ejemplo, las hortalizas, hierbas aromáticas y frutales, leche, miel, quesos y dulces elaborados de una manera 100% natural, sin conservantes ni agroquímicos.

Esto se vio reflejado en una consultoría realizada recientemente para la Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay, en la que se supo que entre el 2 % y 3% de las frutas y verduras vendidas en los supermercados proviene de granjas orgánicas. Una tendencia que apunta claramente a crecer.

La producción orgánica constituye una opción frente a los productos elaborados de forma artificial o en cuyos procesos son utilizados compuestos químicos. La agricultura orgánica, por ejemplo, es un sistema de producción que evita o excluye ampliamente el uso de fertilizantes, pesticidas, reguladores de crecimiento y aditivos producidos sintéticamente para la producción vegetal y la alimentación animal.

Se basa en la rotación de cultivos, uso de estiércol animal, leguminosas, abonos verdes, minerales naturales, control biológico de plagas y enfermedades para mantener la estructura y productividad del suelo, aportar nutrientes para las plantas y controlar plagas, malezas y enfermedades.

Esta forma de producción parece ser una alternativa con grandes posibilidades en un país como Uruguay. Los técnicos coinciden en que las condiciones climáticas son favorables para el desarrollo de la agricultura orgánica y que, por lo tanto, existen oportunidades a corto plazo para avanzar en esta clase de producción.

El sector ganadero también encuentra ventajas ambientales relevantes para producir en condiciones favorables la cotizada carne natural. Un caso concreto es el de Productores Unidos Llda. (PUL) que había iniciado la experiencia de exportar carne orgánica con certificación de una empresa de origen holandés. No le fue difícil encontrar mercados y logró colocar exportaciones en países como Italia, Reino Unido y Suecia hasta que estos se cerraron por la aparición de la aftosa. De todos modos quedó demostrado que el potencial de tales productos es enorme y que cuentan con la preferencia de los propios consumidores en los países industrializados.

En el seminario "La producción orgánica: una oportunidad para el Uruguay del presente", organizado a fines de agosto por la Agencia de Cooperación Técnica Alemana, se llegó a la conclusión que este tipo de mercancías, por su condición, son capaces de abrir mercados donde no ingresan los elaborados en forma tradicional y que, simultáneamente, han aparecido fuertes nichos dispuestos a comprarlos y hasta a pagar más por ellos.

Vale tener en cuenta que en Uruguay, por ejemplo, los consumidores gastan en tomates, cebollas, lechugas, repollos, duraznos, frutillas y demás productos orgánicos 1,5 millones de dólares por año. Según recientes investigaciones de mercado, el 50% estaría dispuesto a pagar de un 10 a un 20% de sobreprecio por alimentos producidos mediante sistemas amigables con el ambiente, que no utilicen sustancias tóxicas que afecten a plantas o a animales y menos al hombre, y que, por supuesto, estén certificados.

Otras de las conclusiones que dejó el seminario establece la necesidad de que el país desarrolle una política oficial en esta materia en función de su crecimiento interno y el potencial exportador del rubro. 

Están quienes consideran que Uruguay debe actuar con mayor rapidez en la reconversión de su producción dado que hay una demanda insatisfecha a nivel mundial y que si no se accede rápidamente a ese mercado con sobreprecio, se corre el serio riesgo de perder la oportunidad.

A tal punto, que se estima que en un corto plazo habrá mercados de primera para los productos de calidad natural y mercados de segunda para los restantes. 

Son pocos por ahora los productores que apuntan a satisfacer las necesidades de los denominados consumidores clase A en el mundo. Quizás, la ocasión esté llamando a la puerta.

Información relevante:

La Agencia de Cooperación Técnica Alemana, a través de su Proyecto Predeg – GTZ, agrupa actualmente a unos 120 productores que desarrollan cultivos tanto a cielo abierto como en invernáculos, en aproximadamente 30 rubros hortifrutícolas. También se trabaja en producción de miel, plantas aromáticas y lácteos.

Para iniciarse en la producción de orgánicos cualquiera puede concurrir al propio programa Predeg – GTZ (Av. 18 de julio1496, piso 3, tel. 409.88.09).

El programa funciona en Uruguay desde 1997 y desarrolla tareas de capacitación.

* En base a información de los diarios El País y El Observador y del libro Agropecuaria y Ambiente en Uruguay de G. Evia y E. Gudynas (Claes, Uruguay).

 

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